Las famosas pirámides de Teotihuacán en México fueron escenario de un trágico tiroteo el lunes, que resultó en la muerte de un turista canadiense y heridas a al menos otras 13 personas. Según los informes, el pistolero, identificado como Julio César Jasso Ramírez, abrió fuego contra los visitantes antes de suicidarse, lo que provocó una preocupación generalizada y llevó al gobierno a reforzar la seguridad en los principales destinos turísticos antes de la próxima Copa del Mundo.
Según las autoridades, el ataque comenzó cuando Jasso Ramírez ascendió a una de las históricas pirámides y comenzó a disparar contra la multitud. Desde entonces, el gobierno mexicano ha confirmado la muerte de una mujer canadiense, mientras que las víctimas incluyeron turistas de Colombia y Rusia, entre otros, con un total de seis heridos reportados atribuidos a los disparos. Los informes de los medios sugieren que el tirador había expresado admiración por los perpetradores violentos de ataques pasados, incluido el tiroteo en la escuela secundaria Columbine.
En respuesta al tiroteo, se están intensificando las medidas de seguridad en los sitios turísticos de todo México para tranquilizar a los visitantes y garantizar su seguridad. El incidente ha provocado debates sobre las implicaciones más amplias de la violencia armada y sus vínculos con ideologías extremistas, y algunos usuarios de las redes sociales establecieron paralelismos con el extremismo de derecha después del ataque.
Las autoridades describieron el tiroteo como premeditado y no aleatorio, lo que generó alarmas sobre la seguridad en uno de los sitios arqueológicos más visitados de México. Mientras continúan las investigaciones, el gobierno pretende restablecer la confianza entre los viajeros que se preparan para visitar el Mundial.

