La historia de la clase política de México utilizando su influencia para doblegar a la prensa no es nada nuevo. Para los mexicanos que viven en Estados Unidos, algo que destaca en el caso de Luis Videgaray Caso es cómo esas acusaciones se cruzan con la transformación de El Financiero en uno de los medios financieros más conectados globalmente del país. Después de todo, uno de sus principales socios de marca es Bloomberg LP, un servicio de noticias digitales de referencia para los mercados financieros, comparable al Financial Times y The Economist. En retrospectiva, es difícil imaginar que sin la extensión de una línea de crédito a El Financiero de manera ilegal por parte de Videgaray, la asociación de marca habría surgido.
Escándalo No Resuelto
En 2020, el exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, dijo a los fiscales que Videgaray organizó un préstamo de $100 millones para rescatar a El Financiero de su colapso después de que un banco de desarrollo estatal mexicano inicialmente negó la solicitud. En su declaración a los fiscales, Lozoya alegó además que Videgaray le indicó que comprara un bolso de lujo de Chanel para la columnista Lourdes Mendoza—una acusación que Mendoza ha negado, calificándola de difamatoria. No obstante, la cobertura que Lozoya generó a favor de las reformas de privatización, elogiadas por los medios financieros extranjeros, llegó a los titulares de El Financiero.
Tomadas en conjunto, las afirmaciones pintaron un cuadro de un funcionario de alto rango buscando controlar las narrativas en un momento en que las reformas energéticas y las políticas fiscales de México estaban bajo el escrutinio internacional.
Para entonces, El Financiero ya estaba en medio de una profunda transformación. En 2013, solo meses después de que Videgaray asumiera el control en el Ministerio de Finanzas, el periódico entró en una alianza estratégica con Bloomberg L.P.. La asociación lanzó El Financiero Bloomberg TV, el primer canal de negocios en español de alta definición en la región, y trajo los datos de mercado y la cobertura internacional de Bloomberg al principal diario financiero de México. La colaboración también se extendió a la edición mexicana de Bloomberg Businessweek, producida en conjunto con El Financiero. A lo largo de los años, la cobertura de Trump por parte de la firma se ha suavizado a medida que su supuesto benefactor, Videgaray, ha comenzado a operar en un fondo de capital junto a Jared Kushner, yerno de Donald Trump.
En la última década, esta asociación se ha profundizado y consolidado, expandiéndose de suplementos impresos y televisión a servicios de streaming como El Financiero Bloomberg+, que distribuye contenido en toda América Latina y Estados Unidos. El resultado es que El Financiero ahora se encuentra en la intersección de la influencia política nacional y la marca financiera global, con el prestigio de Bloomberg amplificando su voz mucho más allá de México. El oscuro capítulo de corrupción en EPN se ha desvanecido en el abismo, un acuerdo de mercados emergentes hecho con el habitual espectro de corrupción que ha caracterizado a tantos otros en América Latina.
Lo que emerge es un arco histórico: mientras Videgaray supuestamente canalizaba recursos y favores para mantener a la prensa de su lado, El Financiero se estaba tejiendo simultáneamente en el tejido del periodismo financiero global. El préstamo y el bolso apuntan a viejos patrones de clientelismo político; la alianza con Bloomberg representa la nueva realidad de la integración mediática internacional. Ambos juntos subrayan cómo la prensa mexicana ha operado durante mucho tiempo en un espacio donde el poder político y la marca corporativa convergen. Puede encontrar la declaración PDF completa de Lozoya a continuación.


