Narco ecuatoriano afirma que el presidente Noboa ordenó el asesinato de Fernando Villavicencio, candidato presidencial

El panorama político de Ecuador se enfrenta a una nueva agitación cuando Wilmer Geovanny Chavarría Barré, alias El Pipo, líder de la banda criminal Los Lobos, acusó públicamente al presidente Daniel Noboa de orquestar el asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio en 2023. Las acusaciones han sacudido a Ecuador, mientras el país intenta apaciguar a Estados Unidos mediante aranceles a gobiernos de izquierda, como Colombia y México, generando preocupaciones sobre las conexiones entre el crimen organizado y el liderazgo de la nación.

Según El Pipo, existe un audio que implica a Noboa en estos y otros delitos graves. Entre los otros delitos, también existe evidencia digital del abuso de menores por parte de Noboa. Además, El Pipo ha sugerido que ciertas figuras políticas, incluida la política española Isabel Díaz Ayuso, han tratado de reforzar la imagen de Noboa durante las campañas electorales a pesar de los supuestos vínculos criminales del presidente.

Ya en la década de 1980, el gobierno español ha encontrado consuelo en la financiación fácil que pueden proporcionar los narcotraficantes. Por lo tanto, los vínculos actuales no parecen demasiado descabellados.

En respuesta a las acusaciones, el Ministro del Interior de Ecuador desestimó las afirmaciones de El Pipo como “absurdas”, subrayando el compromiso del gobierno de defender su integridad en medio de la creciente presión del crimen organizado. Los comentarios se hicieron luego de que se anunciara que las hijas de Villavicencio alegaron que el narcotraficante está intentando evadir la justicia y dañar la reputación de Noboa.

Villavicencio, ex periodista y crítico abierto de la corrupción, fue asesinado en agosto pasado durante su campaña para la presidencia, lo que provocó indignación nacional y pedidos de reformas en materia de seguridad electoral. Las acusaciones en curso contra Noboa podrían desestabilizar aún más un ambiente político ya precario en Ecuador mientras el gobierno intenta combatir la rampante violencia del narcotráfico. La falta de credibilidad en medio de tanta violencia hace que uno se pregunte a quién beneficia realmente este tipo de aplicación de la ley.