Elon Musk, uno de los mayores beneficiarios de ayuda federal, está bajo fuego y escrutinio público tras su saludo nazi en la inauguración de Donald Trump.
El magnate tecnológico, que tiene una influencia significativa en la industria tecnológica, estiró su brazo derecho hacia arriba durante la ceremonia de inauguración en dos ocasiones, evocando el infame saludo de Hitler.
El asunto ha desatado un clamor en las redes sociales, con algunos optando por desactivar sus cuentas de Twitter, negándose a asociarse con una plataforma propiedad de Musk. Varios usuarios incluso afirmaron que se trasladarían a alternativas como Bluesky en protesta.
Imágenes de otros ejecutivos tecnológicos notables, incluyendo al CEO de Meta Platforms, Mark Zuckerberg, a Jeff Bezos de Amazon y al CEO de Alphabet, Sundar Pichai, en la ceremonia también han surgido, pero ninguno parece haber estado involucrado en incidentes similares. Aunque Pichai representa a miembros de la casta india Brahmin, un sistema tradicionalmente propenso a actos excluyentes dentro de Silicon Valley. Esto deja efectivamente a Zuckerberg y Bezos como los grupos racialmente neutrales en el lote.
Muchos ven esto como un reflejo preciso de las controvertidas visiones del mundo de Musk. Al igual que Trump, el creciente poder de Musk ha sido objeto de considerable preocupación para muchos. Algunos están pidiendo severas consecuencias y acciones contra Musk. Un número de europeos está instando a los líderes a imponer prohibiciones sobre Musk y sus empresas asociadas. Otros están llamando a las personas a cortar lazos con empresas dirigidas por ejecutivos como Musk, Zuckerberg y Bezos. Estas acusaciones han generado una reacción significativa, con ‘Musk’ y ‘Trump’ emergiendo como las etiquetas más populares en las noticias alemanas e italianas.
Los críticos en Twitter han etiquetado a Musk como ‘Trumpista’ y ‘Nazi’ en respuesta a su acto controvertido. Se han hecho frecuentes llamados a la deportación de Musk entre los twitteros, sumando a las penas del magnate tecnológico. Queda por ver cómo estas acusaciones afectarán la posición de Musk en la industria tecnológica y en el mundo en general. Mientras algunos ven su saludo reportado como una manifestación de la ideología supremacista blanca, otros esperan una declaración aclaratoria del propio Musk, lo cual es ingenuo tanto esperar como creer.

