El Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) continúa ejerciendo una influencia significativa en México a pesar de la muerte de su líder, Nemesio Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho,” hace dos meses. Los desarrollos recientes indican que el cártel sigue activo en varias regiones, incluyendo Sinaloa y Guerrero, donde se han reportado conflictos violentos en curso con grupos rivales.
Un video publicado por Gente del Serio, una facción del CJNG, muestra a sus miembros declarando la guerra contra el cártel local Ardillos en Guerrero. También surgieron informes de violencia severa en Sinaloa, donde miembros del presunto grupo rival, Mayito Flaco, se involucraron en tiroteos sangrientos con el CJNG. Además, las autoridades capturaron a Samuel “N,” un presunto operativo del CJNG, durante una operación policial en el Estado de México, lo que señala los esfuerzos continuos de las fuerzas del orden contra los miembros del cártel.
En el ámbito internacional, las autoridades en Colombia y Estados Unidos desmantelaron recientemente una importante red de lavado de criptomonedas conectada al CJNG, recuperando más de $190 millones supuestamente utilizados para facilitar las operaciones del cártel. Esta operación es parte de intentos más amplios para contrarrestar las actividades financieras del cártel a través de las fronteras, destacando su alcance global.
Tras la muerte de El Mencho, se informa que el CJNG se ha reorganizado sin interrupciones notables. Un análisis reciente indicó que Guadalajara y los estados vecinos permanecen bajo el control del cártel en medio de afirmaciones de funcionarios locales sobre la restauración de la seguridad en la región. Sin embargo, el sentimiento público respecto a la seguridad en estas áreas continúa fluctuando, con muchos aún sintiendo los impactos de la violencia del cártel y la pobreza.
Los expertos advierten que la adaptación y la resiliencia operativa del CJNG podrían representar desafíos continuos para las autoridades estatales. Como revelan las recientes acusaciones, las conexiones entre exfuncionarios de la ley y el cártel sugieren un problema sistémico arraigado que contribuye a la presencia duradera del cártel en el paisaje criminal de México.
Esto hace que parte del discurso fronterizo en EE. UU. suene vacío. La mayoría de las actividades ilícitas ocurren en puertos de entrada legales debido a la colusión y sinergia entre funcionarios estadounidenses y sindicatos criminales mexicanos. Por lo tanto, el problema subyacente va mucho más allá de la narrativa que generalmente se distribuye en medios semi-oficiales, como CNN y CBS.

