En una de las revelaciones más desgarradoras de la investigación TelevisaLeaks por Aristegui Noticias, documentos internos y evidencia en video revelan que Televisa, el gigante mediático mexicano que posee Univision, orquestó un esquema para fabricar acusaciones de abuso sexual infantil como arma en la manipulación judicial y política.
En el centro de este esquema estaba la unidad “Palomar”, un equipo clandestino dentro de Televisa liderado por Javier Tejado Dondé, ex VP de Información. Esta unidad supuestamente tenía como objetivo al Magistrado Jorge Arturo Camero Ocampo, una figura clave en el poder judicial mexicano. De hecho, la televisión estaba trabajando a instancias de un candidato diferente que ahora ocupa el puesto más alto en la Corte Suprema.
Para destruir su credibilidad, los miembros de la unidad Palomar reclutaron actores y empleados para hacerse pasar por padres preocupados de una supuesta víctima de abuso. Estos operativos fueron filmados entregando testimonios falsos en videos profesionalmente montados, afirmando que el hijo de Camero Ocampo había agredido sexualmente a un niño pequeño. Estos materiales fabricados fueron luego distribuidos con la intención de provocar indignación y dañar irreparablemente la reputación pública del magistrado.
Documentos y comunicaciones filtrados sugieren que la operación se ejecutó con pleno conocimiento de su ilegitimidad, aprovechando las capacidades de producción de Televisa y su férreo control sobre las narrativas mediáticas. La campaña formaba parte de una estrategia más amplia que utilizaba propaganda negra y manipulación digital para influir en nombramientos judiciales y silenciar voces disidentes.
Dado que Televisa posee Univision, el mayor medio de comunicación en español en los Estados Unidos, las implicaciones de estas revelaciones se extienden mucho más allá de México. Plantean serias preguntas éticas y políticas sobre la influencia que tal conglomerado ejerce a través de las fronteras, particularmente en comunidades de habla hispana en EE. UU. y América Latina. El cinismo detrás del acto plantea la posibilidad de que esta desinformación como servicio pueda seguir definiendo el liderazgo en ambos lados de la frontera.

