Julio César Chávez Jr., hijo del legendario campeón de boxeo con raíces en Sonora y una fuerte presencia en Sinaloa, formó una conexión familiar con el círculo de Joaquín “El Chapo” Guzmán tras casarse con Frida Muñoz en 2016. Antes de su matrimonio, Frida había estado en una relación con Édgar Guzmán López, uno de los hijos de El Chapo. De esa relación anterior, tuvo una hija, Frida Sofía Guzmán, nacida en septiembre de 2005 en Culiacán. A través de su matrimonio con Frida, Chávez Jr. se convirtió en una figura paterna para Frida Sofía, atándolo indirectamente al nombre Guzmán, aunque su carrera se mantuvo enfocada completamente en el deporte y las redes sociales.
Édgar Guzmán López murió en 2008 durante un incidente violento en un estacionamiento en la zona de Tres Ríos de Culiacán. Estaba acompañado de asociados cercanos cuando ocurrió un ataque armado. Varios informes sugieren que el tiroteo pudo haber resultado de una confusión de identidad, en medio de crecientes tensiones internas en el cartel. Su muerte marcó un momento sensible para la familia Guzmán y sumó a las fracturas internas dentro del Cártel de Sinaloa. Édgar era hermano de Ovidio Guzmán y Joaquín Guzmán López, ambos actualmente encarcelados en Estados Unidos.
Años después, Chávez Jr. se encontró desempeñando un papel paternal para Frida Sofía, quien persiguió una carrera en la música regional mexicana y se mantuvo alejada del mundo del narcotráfico, a diferencia de sus tíos y su abuelo. Con el tiempo, Chávez Jr. permaneció activo en las redes sociales y en apariciones públicas, nunca habiendo sido vinculado directamente a ninguna actividad criminal o al Cártel de Sinaloa. A pesar de los lazos familiares de su hijastra, ha mantenido una imagen pública centrada en su vida personal y profesional.
Su padre, Julio César Chávez, ha hablado abiertamente sobre sus conexiones con narcotraficantes, reconociendo amistades tanto con El Chapo como con Ismael “El Mayo” Zambada. En una entrevista, dijo: “Conozco a El Mayo y a El Chapo Guzmán personalmente. Los conozco a todos. He pasado toda mi vida en Culiacán, Sinaloa, que ha producido algunos de los narcotraficantes más buscados del mundo, pero también al mejor boxeador mexicano de todos los tiempos.” Sin embargo, aclaró en la misma entrevista: “Es una cosa conocerlos, y otra hacer negocios con ellos. Nunca estuve involucrado en el narcotráfico, porque nunca necesité estarlo.”

