El Congreso de Perú ha declarado oficialmente a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum como persona non grata, intensificando un creciente conflicto diplomático entre Lima y la Ciudad de México. Esta decisión bloquea a Sheinbaum de entrar a Perú, un movimiento atribuido a la percepción de “interferencia inaceptable” en los asuntos internos de Perú, particularmente tras el apoyo de México al ex presidente Pedro Castillo, quien se encuentra actualmente encarcelado. Este enfrentamiento político marca un cambio significativo en las relaciones, con el gobierno peruano acusando a la administración mexicana de exceder sus límites al otorgar asilo a los aliados de Castillo. *
En noticias relacionadas, han surgido informes alarmantes sobre activistas ambientales en Perú que enfrentan posibles penas de prisión de hasta seis años por protestar contra la mina de cobre Antamina, copropiedad de Glencore, BHP, Teck Resources y Mitsubishi. Las comunidades locales se están uniendo en solidaridad contra lo que describen como la explotación corporativa de su tierra. “Solidaridad con las comunidades que resisten a estas corporaciones sucias”, declaró un activista en las redes sociales.
La ruptura diplomática ha generado preocupaciones sobre los posibles impactos en las relaciones comerciales entre los dos países. Se espera que el gobierno peruano delibere sobre la posibilidad de otorgar un salvoconducto al ex primer ministro que actualmente se encuentra refugiado en la embajada mexicana en Lima. Esta decisión podría reconfigurar aún más las interacciones bilaterales, llegando en un momento en que la estabilidad económica sigue siendo crucial para ambas naciones. La situación en Perú presenta un panorama complejo, entrelazando conflictos políticos con cuestiones de justicia social, mientras los activistas defienden sus derechos contra lo que perciben como un exceso corporativo en medio de la creciente tensión en las relaciones diplomáticas.

