El Rancho Izaguirre, ubicado en Teuchitlán, Jalisco, México, fue identificado la semana pasada como un sitio de actividad criminal significativa asociada con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) por ‘Guerreras Busquedoras, un grupo de madres cuyos hijos están desaparecidos y ahora tienen la ingrata responsabilidad de buscar sus cuerpos o paraderos. Desafortunadamente, el grupo también enfrenta amenazas de la delincuencia organizada y funcionarios gubernamentales que no están dispuestos a salir de sus cómodos arreglos con el crimen organizado, ya sea por acuerdos comerciales o por miedo general a su seguridad.
Detalles: Rancho Izaguirre
Este rancho funcionaba tanto como un campo de entrenamiento para reclutas del cártel como un campo de exterminio. Las investigaciones han descubierto evidencia de reclutamiento forzado, tortura y asesinatos sistemáticos. Notablemente, se encontraron tres grandes hornos que contenían restos humanos, junto con aproximadamente 200 pares de zapatos y 400 artículos de ropa, en la propiedad. El periodista Ricardo Ravelo y José Luis Montenegro compartieron que la cifra de cuerpos que podrían haber sido incinerados en el campamento se acerca a 1500. La eliminación de cuerpos es una práctica desafortunadamente muy común entre las figuras del crimen organizado.
Negación del Cártel
En uno de los episodios más extraños en torno al tema, el CJNG ha negado públicamente su implicación con el Rancho Izaguirre. En un video circulado en redes sociales, individuos que afirman representar al cártel refutaron las acusaciones que los vinculan al sitio, sugiriendo que los grupos activistas fabricaron estas afirmaciones para dañar su reputación. Alegan que ninguna persona secuestrada recibiría un arma después del resultado y que los reclutas estaban entre sus filas de manera voluntaria. No obstante, la narrativa que defendieron parecía alegar que el rancho existía en la región mucho antes de su llegada y estaba controlado por otro cártel.
Además, el grupo CJNG alega que las madres podrían estar encargadas de difamar su reputación y claman que hay paz en los pueblos rurales. Afirmaron que el CJNG no es como Sinaloa. Denunciaron que las desapariciones no eran su culpa ni exclusivas de sus operaciones, lo cual es un punto algo válido, ya que la mayoría de los modus operandi en torno a las operaciones del cártel es una carrera compartida hacia el fondo: ninguna atrocidad es exclusiva de un grupo u otro.
La mayoría de las evidencias apuntan a que el campamento se estableció en 2012; existe la posibilidad de que el campamento haya sido parte de múltiples grupos anteriores que operaban en la región. No está claro quién más podría estar conectado al campamento en un momento dado o cuán viejos eran los cuerpos y pertenencias allí. La intervención del estado parecería solo añadir a la confusión.
¡Surreal! 🚨¡NUNCA ANTES VISTO! ⚠️
El #CJNG NIEGA CAMPOS DE EXTERMINIO y aclara TODO. pic.twitter.com/TFD9uISdDm
— DomoDeCristal (@DomoDeCristal) 18 de marzo de 2025
Desafortunadamente, un insulto adicional a la lesión resultó de las autoridades que parecían haber limpiado la escena del crimen. ¡Hoy, colectivos llegaron al sitio y encontraron que todo el rancho había sido limpiado! Las madres de los desaparecidos temen que la evidencia en el área haya sido eliminada y protestaron frente a oficinas locales y federales.
El Fiscal General de México, Gertz Manero, iba a reunirse con estos bloques de búsqueda autoorganizados, pero canceló a última hora. Esto ha molestado comprensiblemente a los colectivos, y ahora han denunciado irregularidades en la investigación, particularmente, de las autoridades municipales que han eliminado evidencia previamente observada.
Madres buscadoras acusan a la FGR y a las autoridades de Jalisco por ocultar evidencias y “limpiar” el campo de exterminio en el Rancho Izaguirre de Teuchitlán.
“Es una burla. La autoridad hizo un museo del dolor de nosotros.”
Fiscal Gertz Manero canceló su visita, denuncian. pic.twitter.com/jZYxXm74OR
— Buzos de la Noticia (@BuzosNoticias) 20 de marzo de 2025

