Informes recientes que destacan las condiciones dentro de los centros de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos han provocado la indignación pública y provocado el escrutinio de los legisladores. Han surgido relatos de niños que sufren durante el confinamiento, incluido un niño de 9 años detenido después de un viaje a Disneylandia y un niño de 7 años encarcelado durante más de 70 días, lo que ha provocado una condena generalizada en las plataformas de redes sociales.
La investigación de ProPublica reveló incidentes desgarradores, incluida la detención de niños pequeños en circunstancias cuestionables y la posterior redada en las instalaciones de Dilley, Texas, para confiscar cartas que detallaban estas experiencias. Un incidente notable involucró la detención de una niña de 9 años que, a pesar de no violar ninguna ley, pasó mucho tiempo en una instalación después de las vacaciones de su familia. Los críticos han acusado a ICE de intentar borrar evidencia de las deplorables condiciones dentro de estos campos, como lo demuestran los informes de guardias que retiran los dibujos de los niños para evitar la exposición pública del trato que soportan.
Las preocupaciones se extienden más allá del simple trato a los menores. Un informe destacó que 32 personas murieron bajo custodia de ICE en todo el país el año pasado, un marcado aumento con respecto a años anteriores, y casi una cuarta parte de esas muertes ocurrieron en Texas. El reciente asesinato de Rubén Martínez, de 23 años, a manos de agentes de ICE, y los intentos posteriores de ocultar la participación de la agencia, subrayan aún más el creciente llamado a la rendición de cuentas dentro de ICE.
Mientras siguen surgiendo informes de abuso y negligencia, los legisladores de Texas, incluido el representante Joaquín Castro, han expresado su alarma por la “crueldad monstruosa” exhibida por la agencia. El sentimiento público está cambiando, con crecientes protestas contra el establecimiento de centros de detención, incluidos anuncios recientes de empresas que se niegan a albergar dichas instalaciones. Los expertos también están expresando preocupaciones sobre la salud pública, señalando brotes como el de sarampión en las instalaciones de ICE.
Con un número cada vez mayor de estadounidenses conscientes de las alarmantes realidades que enfrentan los detenidos, el futuro de las operaciones de ICE podría enfrentar desafíos importantes a medida que aumenta la presión pública por reformas y transparencia.

