Los bombardeos israelíes y las amenazas de Trump contra Irán provocan que los civiles salgan a las calles para proteger la infraestructura

A principios de esta semana, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, intensificó las tensiones con Irán, pero dio marcha atrás con un alto el fuego. No obstante, niños, mujeres y ancianos estaban dispuestos a sacrificarse para preservar la infraestructura crítica, incluidas las centrales eléctricas y los puentes, contra los bombarderos estadounidenses.

Estados Unidos está planteando eso en caso de que el gobierno iraní no reabriera el Estrecho de Ormuz antes de la fecha límite establecida. Mientras el ejército estadounidense, con bombarderos B-52, se moviliza hacia la región, los civiles iraníes están formando cadenas humanas alrededor de infraestructura clave en un intento por disuadir posibles ataques, lo que indica una escena dramática que se desarrolla en todo el país.

La situación ha catalizado una volatilidad significativa en los mercados bursátiles estadounidenses, en medio de temores de un nuevo conflicto militar. Según los informes, Estados Unidos llevó a cabo ataques aéreos en la isla Kharg, mientras que Israel habría atacado ocho puentes en un solo día como parte de una campaña más amplia contra la infraestructura iraní.

Los comentarios de Trump, descritos como algunas de las amenazas más agresivas y ofensivas contra Irán, incluyen advertencias de que “toda una civilización morirá esta noche” si no se llevan a cabo las negociaciones necesarias. Críticos de diversos espectros políticos, incluida la senadora Elissa Slotkin, han condenado estas amenazas, sugiriendo que podrían constituir crímenes de guerra según los Convenios de Ginebra.

Los analistas militares expresan preocupación por las implicaciones de un ataque a la infraestructura civil y predicen que tales acciones podrían resultar en graves crisis humanitarias y aumentar las tensiones en una región ya volátil. “No se detiene la guerra atacando indiscriminadamente a civiles”, comentó el general Barry McCaffrey, oficial retirado del ejército estadounidense.

A medida que los llamados a la diplomacia se vuelven cada vez más urgentes, el potencial de conflicto cobra gran importancia. Los negociadores mantienen una perspectiva pesimista sobre alcanzar un acuerdo antes de la fecha límite de Trump, lo que aumenta la ansiedad sobre las próximas acciones militares y sus consecuencias de largo alcance.

La comunidad internacional observa de cerca cómo se desarrolla la situación, y muchos expresan serias preocupaciones sobre los efectos desestabilizadores sobre la seguridad regional y los mercados petroleros globales, particularmente a la luz del aumento vertiginoso de los precios del petróleo en caso de que estalle un conflicto.