Varios fondos de pensiones, incluidos los administrados por la Junta de Inversiones del Plan de Pensiones de Canadá (CPPIB) y la Corporación de Gestión de Inversiones de Columbia Británica (BCI), enfrentan cada vez más llamados para desinvertir en la firma de análisis Palantir Technologies, que ha sido examinada por su participación en actividades de vigilancia. El movimiento ganó fuerza tras la reciente decisión de los hospitales públicos de la ciudad de Nueva York de cancelar un lucrativo contrato con la controvertida empresa.
Grupos de defensa, incluida la Federación Laboral de Alberta, han destacado campañas exitosas que presionaron a los hospitales públicos de la ciudad de Nueva York para rescindir su contrato multimillonario con Palantir, citando implicaciones para los derechos humanos. “Cuando las comunidades se organizan, incluso las corporaciones más poderosas pueden tener que rendir cuentas”, declaró un activista local.
Las convocatorias de desinversión no se limitan a la ciudad de Nueva York. Los activistas están instando a planes de pensiones adicionales en todo Estados Unidos, incluidos los de Nueva Jersey y la ciudad de Nueva York, a romper los vínculos financieros con Palantir en medio de crecientes preocupaciones sobre su papel en la vigilancia de la inmigración. Esto ha provocado una conversación más amplia sobre estrategias de inversión ética en los planes de pensiones del sector público.
A medida que fondos como CPPIB y BCI evalúan sus carteras de inversión, también pueden verse obligados a responder al creciente activismo de los accionistas que abogan por una asignación ética de capital. Los observadores señalan que están en juego importantes compromisos financieros y el resultado podría influir en las estrategias de inversión en todo el sector.

